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Comprendiendo la medicina china como una visión global y holística del cuerpo humano

Un aspecto fundamental y diferencial que caracteriza la Medicina Tradicional China (MTC) es su visión del cuerpo humano como una entidad energética compleja que se relaciona e interactúa con el entorno de manera inevitable, pues el ser humano es al mismo tiempo causa y consecuencia de muchos de los fenómenos que se manifiestan en el ambiente natural donde se desarrolla.

A diferencia de la medicina occidental la cual históricamente ha hecho un esfuerzo por estudiar y comprender el cuerpo humano separándolo en órganos vitales o sistemas funcionales (nervioso, circulatorio, respiratorio, etc.) para conocer detalladamente los procesos que realizan internamente, la MTC concibe el cuerpo como un todo indivisible en el cual aunque cada órgano pueda tener una función específica, todos están relacionados y pueden verse afectados o beneficiados simultáneamente por una misma situación.

Para comprender un poco más acerca de esta concepción holística que la cultura china tiene del cuerpo respecto a su interacción con el ambiente reseñaremos los principales fundamentos filosóficos considerados al momento del estudio de la salud por parte de los terapistas y médicos orientales.

Los Tres Tesoros

Esa visión global del cuerpo está altamente influenciada por la filosofía taoísta presente desde tiempos ancestrales en la cultura oriental y que propone la consideración del “Tao” que se traduce “vía” o “camino” y se refiere a la esencia primordial y mutable del universo que conforma todas las cosas y según la cual debe existir un orden armonioso entre el hombre y el cosmos, por tanto su principal propósito debe ser encontrar el “camino de la naturaleza” que permitirá a la persona integrarse y fluir en armonía con el ambiente.

Así el taoísmo considera el cuerpo en tres dimensiones o “Tres Tesoros”:

El “Jing” que corresponde a la “esencia” vital que se expresa como el cuerpo físico y esta presente en todo lo que lo conforma. Se evidencia en dos formas la esencia prenatal y la postnatal, la primera se hereda del padre y la madre con la unión del ovulo y el espermatozoide, pasa de una generación a otra con los fluidos que comparte la pareja durante la reproducción sexual. Mientras que la postnatal es la que se obtiene de los alimentos y el agua, y está presente en diversas secreciones vitales como el plasma, las hormonas y los neurotransmisores.

El “Qi” es el “aliento” de vida o energía presente en todo ser animado sobre el planeta, en el cuerpo es la fuerza que dinamiza todos los órganos y procesos que se dan tanto de manera voluntaria como involuntaria. Sin ella la vida no es posible, se diferencia también en prenatal y postnatal, y se dice que cuando el Qi se extingue termina la vida de cada persona. Una de las principales causas de las enfermedades es precisamente la deficiencia, estancamiento u obstrucción del Qi vital en el cuerpo.

El “Shen” es el “espíritu” o la “mente” que rige la conciencia, pensamiento y sentimiento humano, su dimensión prenatal se refiere a la conciencia inmortal y universal que reside en el corazón y conecta al hombre con el cosmos; mientras que el Shen postnatal está dado por la voluntad, el ego y la psiquis personal; se encuentra en el cerebro.

De acuerdo al taoísmo: “El espíritu (Shen) controla la energía (Qi), y la energía domina la esencia (cuerpo)”

La Energía en el Cuerpo

Para la medicina china es fundamental mantener un correcto flujo y nivel energético en el cuerpo, ya que de ello depende directamente el gozar de un buen estado de salud. El cuerpo funciona básicamente por el correr de la energía “Qi” por los diferentes órganos, canales (meridianos) y zonas que lo conforman. Los sabios chinos reconocieron también la importancia de armonizar esa energía con el universo, para ellos el funcionamiento de los sistemas naturales universales representan la clave para entender y trabajar la forma en que se dan los procesos internos del organismo.

Existen así un conjunto de ciclos o biorritmos naturales que rigen los órganos internos, para cada uno de ellos hay ciertas horas del día en las que ocurre un nivel máximo o mínimo de la energía. Tras largas observaciones los médicos chinos conocen los lapsos precisos en los que cada órgano tiene una plenitud energética. Estos ciclos inciden directamente en cada una de las actividades que se desarrollan durante el día, comer, dormir, eliminar los residuos del cuerpo, estudiar, pensar, correr, entre otras, son acciones influidas directamente por los ciclos energéticos del cuerpo.

El Yin y el Yang en el Cuerpo

La dualidad Ying y Yang está dada por la forma en que se manifiesta toda la energía existente en el universo. De acuerdo al taoísmo son en realidad tres fuerzas reconocidas una energía pasiva (Ying), una activa (Yang) y una tercera denominada energía conciliadora que facilita la constante interacción entre las dos primeras y hace posible que los estados naturales pasen del Ying al Yang en determinados lapsos de tiempo.

Esta dinámica está presente también en el interior del cuerpo humano, ambas fuerzas regulan los procesos vitales y su observación favorece las adaptaciones al ambiente, las variaciones estacionales, el aprovechamiento de las energías de los alimentos, entre otras. Para la filosofía china es relevante vivir en equilibrio con estas fuerzas, ya que el estar en oposición a los ritmos naturales genera un conflicto energético que conlleva a enfermar el cuerpo.

Los Cinco Elementos

La MTC también considera los diferentes elementos presentes en la naturaleza: madera, tierra, metal, agua y fuego como  aspectos influenciables con el equilibrio energético del cuerpo. Cada órgano está relacionado con un elemento, una emoción, una estación del año, un color y un sabor; esta relación se toma en cuenta en muchas de las terapias sanadoras de la MTC y es importante entender la interacción de dominación, nutrición y generación que se da entre ellos para aplicar estos principios al organismo.

De esta forma, la madera es el elemento relacionado con el hígado y la vesícula biliar, la emoción que afecta estos órganos es la rabia o el enojo y lo agrio es el sabor que los estimula. La estación asociada es la primavera y cuando la madera esta desequilibrada en el cuerpo aparecen los calambres, dolores de cabeza y problemas digestivos. Dar paseos por el bosque, acercarse a los arboles e incluso abrazarlos, así como hacer ejercicios físicos de alto impacto, son algunas de las acciones que ayudan a armonizar la madera.

El fuego rige el corazón, su estación es el verano y en el cuerpo es influenciado por la alegría y el sabor amargo. Cuando el fuego esta descontrolado produce dispersión, excitación, inquietud o nerviosismo. La meditación y los ejercicios de respiración, así como contemplar el fluir del agua son actividades que favorecen el equilibrio del fuego.

La tierra gobierna el estómago, el páncreas y el bazo; los cuales son afectados por la preocupación y estimulados por los sabores dulces. Se relaciona con el final del verano y se nota su desarmonía en el cuerpo porque suelen darse problemas visuales y digestivos. Caminar descalzos sobre la tierra, estar en contacto con ella y trabajar el campo favorece la armonía corporal de este elemento, también es recomendable recibir masajes, abrazos y caricias.

El metal corresponde al otoño, influye en los pulmones y el intestino grueso, y es un elemento sensible a la tristeza o aflicción, emociones que alteran estos órganos haciendo que aparezcan los problemas respiratorios las flemas, resfriados, estreñimiento o diarreas. Los alimentos de sabor picante pueden ayudar a equilibrarlo, así como los ejercicios de relajación y las terapias para expresar los sentimientos.

El agua domina los riñones y la vejiga, su estación es el invierno y es afectada por los temores y los miedos. Es un elemento sensible a los alimentos salados y al alterarse se puede observar un debilitamiento del cabello, las uñas, los huesos y los dientes, así como los problemas uterinos, oculares y del cerebro. Conviene alejarse de la sal y la cafeína, pues alteran el equilibrio del agua. En cambio, se recomienda hacer terapias con agua, estar en contacto con cursos de agua naturales, relajarse y meditar al aire libre.

Tal como puede notarse según la cultura oriental gran parte del éxito de la existencia humana en este planeta tiene que ver  con la comprensión de que forma parte de un macrocosmos dinámico y complejo con el cual debe procurar vivir en armonía y en constante interrelación. Para los estudiosos de la medicina china el cuerpo es un microcosmo en donde se reflejan e inciden los diferentes fenómenos naturales que existen en el universo. Por ello, la enfermedad es principalmente ocasionada por una desarmonía con la naturaleza y la mejor estrategia para mantener y restablecer la salud es desarrollar un estilo de vida en equilibrio con el ambiente.

Esta visión integral del cuerpo humano ha llevado a la MTC a desarrollar terapias alternativas de sanación que consideran precisamente esa integralidad del cuerpo, tomando en cuenta una diversidad de aspectos internos y externos, tales como: las condiciones climáticas, los agentes externos ( viento, frío, lluvia, calor, fuego); la respiración, la alimentación, el manejo de las emociones, la meditación; además de los elementos naturales existentes: la madera, el agua, el fuego, el metal y la tierra. Son aspectos que en la modernidad tienden a pasar desapercibidos, la humanidad se ha alejado paulatinamente de la contemplación de la naturaleza y de la comprensión de las señales que el mismo cuerpo suele darle a cada persona, por ello, muchas de las terapias de la MTC son precisamente una invitación a retomar y conciliar esa conexión del cuerpo con el ambiente.

Por | 2017-12-04T17:27:14+00:00 agosto 28th, 2017|TÉCNICAS ORIENTALES|Sin comentarios

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